Kenjiro Saeki había pasado años elaborando un plan meticuloso, con recursos a su disposición, la influencia de su apellido, y una red de contactos que llegaba hasta los rincones más oscuros del mundo empresarial y... criminal, aunque siempre trato que sus relaciones con el bajo mundo siempre pasaran desapercibidas. El Imperio Japonés, aunque simbólico en muchos aspectos, seguía siendo una figura influyente en la política, la economía y la cultura de Japón. Su existencia representaba un obstáculo para la verdadera toma de poder, para aquellos que, como Kenjiro, querían tener una influencia real.
El plan de Kenjiro consistía en lo siguiente:
Desestabilizaría a la familia real, utilizando su conocimiento interno. Kenjiro planeaba infiltrar a sus hombres en el palacio imperial y en las organizaciones gubernamentales que mantenían al imperio con vida. A través de manipulaciones políticas y corrupción, su objetivo era crear divisiones dentro de la familia real, enfrentando a los miembros má