El sol se filtraba suavemente a través de las grandes ventanas del salón de ballet, bañando el suelo de madera en tonos cálidos y dorados. Svetlana tenía la mirada fija en las chicas que se encontraban alineadas frente al espejo. Se sintió satisfecha. Las jóvenes, algunas nerviosas y otras emocionadas, seguían las instrucciones de Clara, una de las instructoras que Dante contrató para ayudar a Svetlana, mientras una más se encargaba de corregir los movimientos.
Clara, con su tono firme pero gen