Había aprendido, con los años, que la memoria tiene arquitectura propia. No se construye en línea recta sino en capas, como sedimento, y que ciertas capas permanecen intactas durante décadas mientras otras se disuelven sin dejar rastro. Damien lo sabía en teoría. Lo había explicado cientos de veces, con la voz calma que reservaba para las verdades difíciles. Pero esa noche, sentado frente a la cronología que él mismo había trazado en el cuaderno de tapas negras, comprendió que saberlo en teoría