Capítulo 53: Profesora de Artes.
Respiró hondo, secándose las lágrimas. Caminó hasta la ventana, observó la ciudad iluminada, las luces que titilaban como promesas lejanas.
No tenía dinero suficiente para el mes siguiente, pero sí algo que su madre nunca entendió: una voluntad feroz de resistir.
Volvió a mirar sus pinturas. Esa noche, decidió que, si nadie quería su arte, ella misma lo llevaría al mundo.
Buscaría una forma distinta de mostrarlo, aunque tuviera que hacerlo en las calles, en redes o en paredes olvidadas.
Y así