Las palabras quedaron suspendidas en el aire como un disparo.
Betty soltó un sollozo ahogado. Jorge, paralizado, intentaba procesar lo que escuchaba.
—¿Qué estás diciendo, papá? —preguntó con incredulidad—. ¿De qué hablas?
Nicolás apretó el gatillo con los dedos tensos, sin disparar aún. Su voz, quebrada por el odio y la humillación, retumbó en la sala.
—¡Mary me fue infiel! —gritó con desesperación—. Con uno de mis amigos… aquí mismo. ¡En esta casa! Le disparé a ese cobarde cuando intentó esc