Capítulo 105: Eres la mejor, Lía. La mejor de todas.
Una de esas noches, Ceida despertó y no la encontró en su cama. Preocupada, caminó por el pasillo, guiada por el tenue resplandor que salía del estudio.
Empujó la puerta con cuidado y la vio allí, de pie frente a un gran lienzo, con la mirada concentrada y el cabello suelto cayéndole sobre los hombros. La luz dorada iluminaba su rostro y el cuadro a medio terminar.
Ceida avanzó en silencio, sin querer interrumpirla, y al hacerlo se quedó sin palabras.
Las paredes estaban cubiertas de obras he