Capítulo 108: La inocencia más pura acababa de revelar el secreto.
El color se le borró del rostro a Lía. La palabra firma le retumbaba en la cabeza como una amenaza.
Si los hijos de Nicolás estaban allí… podrían ver a su madre y a Lucía. Y entonces todo se sabría.
Jorge descubriría que ella era la esposa de su padre.
Su secreto, su paz, su mundo entero, pendían de un hilo.
—Mamá, escúchame bien —dijo con voz temblorosa—. Quédate con Lucía, no te muevas de ahí, ¿me oyes? ¡No te muevas!
Pero antes de que pudiera obtener respuesta, la voz de Ceida se quebró a