Capítulo 106: —Dios mío, Lía… estás viviendo entre los enemigos.
Con esas palabras, Nicolás asintió educadamente y se retiró del salón, dejándolas sumidas en un silencio tenso.
Camila fue la primera en hablar.
—¿“Mi nieta”? —repitió en voz baja, mirando a Lía con el ceño fruncido—. ¿Escuché bien? Dijo mi nieta.
Verónica se giró hacia ella, incrédula.
—Sí, yo también lo oí. ¿Qué quiso decir con eso, Lía? ¿De qué está hablando ese hombre?
Lía tragó saliva, sintiendo que el corazón se le aceleraba. Había llegado el momento que temía.
—No quería decirles así