Una semana después de haberse enterado del embarazo, Kairi aún no encontraba el valor ni la forma de decirle a su esposo de su primogénito en camino, sobretodo porque ni siquiera se hablaban.
Desde… aquellas dos noches de debilidad… ellos se evitaban el uno al otro lo más posible, solo se dedicaban miradas a la distancia, y eran miradas llenas de puro desprecio. Se odiaban, y se arrepentían de aquellas noches, ella lo sabía muy bien. Pero aquella noche tuvo más consecuencias que solo aumentar