Un mes después de haberse enterado de su estado, con ya dos meses de embarazo, Kairi seguía sin decirle al futuro padre-monstruo sobre su próximo-a-nacer primogénito y heredero al trono, pese a que sabía que probablemente si dejaba pasar más tiempo él se enojaría.
Se miró al espejo de cuerpo completo del cuarto y aplanó su ropa, sonriendo al ver el levísimo bultito que estaba sobresaliendo en su vientre, pero luego suspiró, sabiendo que no podría ocultar esto de su odioso esposo mucho más tiem