Luca corrió escaleras abajo cuando los vio aparecer por la mañana con su niñera, y cuando llegó a ellos, Bruno lo alzó en sus brazos.
—Papá… —Bruno lo abrazó con fuerza y dio pequeños besos en sus mejillas.
—¿Cómo amaneces, campeón? ¿Cómo dormiste?
—¡Bien! Estaba jugando, ¿dónde estaban?
Bruno lo dejó en el suelo lentamente y Melissa se apresuró en saludarlo besando sus mejillas.
—Tenemos una cita —La sonrisa de Luca fue apenas cuando miró a Melissa.
—¿Una cita?
—¡Buenos días! —El nonno apareci