—Meli… —susurró Daniela desde la pantalla, con los ojos brillosos—. No puedo creer que estés ahí, y que no me lo hayas contado… ¿Cómo?
—Perdóname, Dani… todo ha sido tan rápido, tan… extraño. A veces ni siquiera yo lo entiendo del todo.
—¿Estás bien? —Daniela la miró con atención, como si pudiera adivinar las cosas que Melissa aún no le decía—. ¿De verdad?
—Sí… —Melissa sonrió—. Estoy bien, estoy con Bruno —respondió con un suspiro—. Las cosas entre nosotros sucedieron cuando ustedes aún estaba