Melissa avanzó con pasos firmes, pero por dentro todo en ella temblaba. La copa entre sus dedos estaba medio vacía y no sabía si volver con la familia de Bruno la ayudaría a distraerse o si solo aumentaría su ansiedad.
La música, las luces tenues del jardín, la conversación de fondo… todo parecía ajeno, como si ella se hubiera quedado atrapada en un umbral invisible entre lo que era y lo que temía que pudiera ser.
Entonces Andrea se supo en su frente ofreciéndole una sonrisa, y le dijo que debí