Melissa despertó con los primeros rayos del sol, colándose por las cortinas de lino claro. Parpadeó lentamente, como si su cuerpo aún no quisiera soltarse del sueño. Tardó unos segundos en ubicarse, pero el calor que sentía en su espalda, la respiración pausada contra su cuello, y los brazos grandes que la envolvían como si fuesen parte de ella misma, se lo recordaron todo.
Bruno.
Una sonrisa suave se le formó en los labios mientras se giraba lentamente para verlo. Dormía profundo, con el ceño