Daniela sintió su respiración entrecortarse cuando se bajaron del auto y ella notó otra casa enorme ante sus ojos.
Podía sentir el temblor de su cuerpo, y se preguntaba: ¿Cómo había llegado hasta aquí? Definitivamente, su vida se había convertido en una locura de la noche a la mañana.
Su mano, tomada por esos dedos que se enredaron en los suyos, y que, sin decir una palabra, la guio hacia el interior.
—Bienvenida —Daniela se abrazó a su propio cuerpo. Tenía el rostro caliente por los tragos, y