El teniente Reynolds estaba en su oficina repasando la última información que había recibido.
«Es tarde, debería ir a casa —se dijo como tantas veces más temprano, sabía que su esposa se iba a molestar de nuevo»
—“Últimamente llegas demasiado tarde, Peter —le había recriminado su esposa— Pasas demasiado tiempo en la oficina”
Reynolds sabía que su esposa tenía razón, pero por algún motivo sentía que cada vez estaba más cerca de resolver este condenado caso.
Cuando estaba por salir de la oficina