Megan se había arreglado a propósito para esa noche, lucía un hermoso vestido de tela suave y brillante que le llegaba a varios centímetros por encima de las rodillas, lo que la hacía lucir sus hermosas y bien torneadas piernas.
El escote era generoso, de manera que sus hermosos pechos resaltaban a simple vista. Esa noche Megan se veía impresionantemente bella y sensual. Y así se lo hizo saber su amiga Sandra.
—¡Te ves espectacular, Megan! —le dijo con toda sinceridad— ¿En serio vas a seducir a