Rachel estaba tan conmovida que su cuerpo lo manifestaba con un ligero temblor y sus ojos se habían humedecido por la gratitud que sentía.
—Amor, nunca creí posible encontrar al ser que me había salvado esa vez —su voz sonaba muy emocionada.
—Tranquila, mi amor —le decía Clyde mientras la abrazaba con fuerza.
Después de unos momentos en silencio donde solo sentían el calor el uno del otro, Rachel se separó de él, para mirarlo con todo el sentimiento de gratitud reflejado en su hermoso rostro.
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