Mundo ficciónIniciar sesión—¡Ryan, embaraza a mi esposa y te pagaré veinte veces tu sueldo! Ryan Stone, un padre viudo con tres hijos, venía de un pueblo y no le quedó otra opción más que trabajar para un CEO adinerado. Pero, tras cinco años de matrimonio sin hijos, sus jefes no dejaban de pelearse. Ryan estaba desesperado por conseguir dinero y aceptó a regañadientes una propuesta descabellada. Con el tiempo, Vanessa se sintió cada vez más a gusto con el fiel sirviente hasta volverse adicta a él. Al poco tiempo, se enredaron en una aventura peligrosa y complicada. La situación se agravó cuando Vanessa descubrió que su esposo la había traicionado con una amante. Pero la sorpresa más grande fue que Ryan no era un sirviente cualquiera. Su verdadera identidad dejó a todos asombrados.
Leer másVanessa regresó a su habitación furiosa y desconsolada. Vio que Richard se preparaba para ir a la oficina, pero apenas le dirigió una mirada. No tenía ganas de hablar con nadie.—Cariño, ¿qué pasa? —preguntó Richard, confundido por su actitud. Intrigado, la siguió.—Estoy bien. Hoy voy a la oficina. Quiero ver a papá.Tomó su bolso y comenzó a arreglarse para salir junto con su esposo.—¿Eh? Creí que te quedarías en casa. Ya pedí que viniera un terapeuta. Podrías relajarte aquí, disfrutar de un tratamiento de spa y un masaje. Deja la oficina en mis manos —dijo Richard, todavía preocupado por la posibilidad de que ella mencionara su encuentro con Audrey.—Estoy aburrida de quedarme en casa. Quiero salir. Después me reuniré con mis amigas. Hace muchísimo que no salgo a distraerme con ellas.Lo que menos quería Vanessa ese día era ver o hablar con Ryan. Sus palabras de esa mañana la hirieron más de lo que estaba dispuesta a admitir.—No digo que esté mal, pero dijiste que estabas cansada.
Ryan se mantuvo firme. No podía permitirse temblar. No podía dejar que una mujer lo apartara de su propósito. Su verdadero objetivo siempre fue el padre de Vanessa, el hombre al que pensaba destruir para vengarse.—Lo siento, señora Johnson. Por favor, no haga esto. Si el señor Johnson nos ve, me sentiré muy mal. Usted es la esposa de mi jefe. No está bien que un sirviente y su jefa se comporten así. Lo siento, pero debo irme. Todavía tengo mucho trabajo que hacer —dijo Ryan mientras se liberaba con delicadeza del abrazo de Vanessa.Entonces Vanessa notó la sangre en su mano.—¡Ryan, tu mano está sangrando!Vanessa se preocupó al ver el corte profundo que le cruzaba la mano robusta. Ryan apartó la mano y se negó a dejar que Vanessa lo tocara.Luego retrocedió despacio. Por mucho que tratara de ocultarla, la tristeza se le notaba en los ojos. Pero Ryan tenía fama de ser un hombre despiadado. ¿De verdad dejaría que una mujer le ablandara el corazón y lo hiciera olvidar su venganza?Claro
En cuanto Vanessa terminó de hablar, Ryan retiró de un brusco tirón la mano que ella sostenía. Vanessa volteó hacia él, sorprendida por la fuerza.—¡Ryan!Observó la cara de su sirviente. En sus ojos se leía una ira inconfundible. No se parecía en nada al Ryan amable y tranquilo que ella conocía.El hombre que tenía delante parecía consumido por la furia y el odio. Sin saber por qué, sintió que estaba ante una persona totalmente distinta.—Niños, hablaremos más tarde. Todavía tengo mucho trabajo que hacer.De pronto, Ryan terminó la videollamada. Después se alejó sin decir una palabra y dejó a Vanessa ahí, confundida. Ni siquiera volteó a mirarla.Momentos antes, la había mirado con tanta calidez. Ahora actuaba como si ella no existiera.—¿Qué le pasa a Ryan?Vanessa miró la mano que él había apartado con tanta brusquedad. Por alguna razón que no lograba explicar, los ojos se le llenaron de lágrimas. Lo vio desaparecer a lo lejos.Le dolía.Mucho más de lo que esperaba. Y, sin darse cu
Ryan se quedó paralizado.¿Y ahora cómo iba a responder?Su respuesta descuidada e improvisada lo había acorralado, así que pensó y pensó en busca de una explicación. En ese momento, miró por casualidad hacia Vanessa, que estaba a poca distancia.—Oh... ¡señora Johnson!Ryan todavía tenía el celular en la mano, mientras sus hijos esperaban con paciencia una respuesta. También se sintió un poco culpable. Debía trabajar, no conversar por teléfono en horario laboral.—Sigue —dijo Vanessa con una sonrisa.En lugar de reprenderlo, lo animó a continuar hablando con sus hijos.Por desgracia...Los niños escucharon la dulce voz de Vanessa. Su curiosidad inocente volvió a poner a Ryan en aprietos.—Papá, ¿de quién era esa voz? —preguntó Brandon mientras intentaba encontrar a Vanessa en la pantalla—. ¿Era tu jefa?—Eh... sí —admitió Ryan—. Era la señora Johnson.—Oh.—Entonces será mejor que terminemos la llamada —dijo Brandon con educación—. No queremos que la señora Johnson se enoje porque no
Último capítulo