Mundo ficciónIniciar sesión—¡Ryan, embaraza a mi esposa y te pagaré veinte veces tu sueldo! Ryan Stone, un padre viudo con tres hijos, venía de un pueblo y no le quedó otra opción más que trabajar para un CEO adinerado. Pero, tras cinco años de matrimonio sin hijos, sus jefes no dejaban de pelearse. Ryan estaba desesperado por conseguir dinero y aceptó a regañadientes una propuesta descabellada. Con el tiempo, Vanessa se sintió cada vez más a gusto con el fiel sirviente hasta volverse adicta a él. Al poco tiempo, se enredaron en una aventura peligrosa y complicada. La situación se agravó cuando Vanessa descubrió que su esposo la había traicionado con una amante. Pero la sorpresa más grande fue que Ryan no era un sirviente cualquiera. Su verdadera identidad dejó a todos asombrados.
Leer másDespués de arreglarse, Ryan salió de su habitación. Como era de esperar, su aspecto sorprendió a sus hijos, sobre todo a Ariel, que la noche anterior había visto lo guapo que podía ser su padre.—¿Papá? ¿Cómo te volvieron a crecer el bigote y la barba? ¡Fue rapidísimo! —dijo Ariel, señalando la cara de Ryan.Ryan se tocó el bigote y la barba y sonrió.—Je, je. ¡Tal vez mi cara sea fértil y por eso me crecen tan rápido!—¿Eh? ¿Eso significa que tienes abono en la cara?La inocente pregunta de Ariel hizo que Ryan estuviera a punto de reírse a carcajadas.—¡Es que anoche te veías genial! Eras guapo y no tenías bigote. ¿Por qué tu cara volvió a verse así? —continuó Ariel, rascándose la cabeza, confundida.—Eh... No me gusta ser demasiado guapo. ¿Y si demasiadas mujeres se enamoran de mí? —respondió Ryan.—Qué raro eres, papá. Tienes una cara guapa, ¿pero no te gusta? Si te vieras guapo, te sería más fácil conseguir esposa. Pero con la cara que tienes ahora, ¿quién se va a enamorar de ti? M
Mientras tanto, el regreso de Alan lo cambió todo.Como era de esperarse, el imperio empresarial de Andrew estaba en peligro. Todos sus bienes de valor ya estaban al alcance de Alan. Solo quedaba esperar el momento oportuno para hacer que Andrew pagara por lo que había hecho y se pudriera en prisión.Alan podría haberlo matado en cualquier momento. Pero no quería mancharse las manos con su sangre. Primero quería verlo sufrir, aunque después del evento pensaba regresar a casa con sus tres hijos, decisión que, como era de esperarse, sorprendió a Willow.—Alan, ¿por qué no vienes a quedarte en nuestra casa? Ahora todos saben que estás vivo —dijo Willow.—No puedo dejar a mis hijos, tía Willow. Están a gusto en nuestra casa.—¿Hijos?Willow se quedó atónita. Alan sonrió y comenzó a contarle lo que le había ocurrido durante los años en que todos lo creían muerto. A medida que lo escuchaba, a Willow se le llenaban los ojos de lágrimas.Resultaba que aún había gente buena en el mundo. Alan tu
Samuel le envió un mensaje a Ryan para contarle lo feliz que se había puesto Vanessa al saber que él volvería a trabajar en su casa. Ryan todavía estaba en el evento, así que aún no había revisado su celular.Mientras tanto, Andrew se había marchado del evento. No quería volver a ver a Alan. No podía dejar de pensar en que su enemigo seguía vivo.¿Cómo había sobrevivido aquel hombre a un accidente que debió ser mortal?Caer por un barranco no era poca cosa. Podía costarle la vida a cualquiera.—¡Maldita sea! ¿Quién salvó a ese bastardo? Alguien debió mantenerlo con vida todo este tiempo, pero todavía no he conseguido ninguna información al respecto. ¡Maldita sea! ¡Tengo a tantos hombres trabajando para mí y ninguno sirve para nada! —maldijo Andrew mientras se dirigía a la salida del hotel.Pero, para su sorpresa, Alan apareció frente a él con una sonrisa burlona, como si hubiera salido de la nada.—¿Adónde vas, Andrew? Tienes mucha prisa. No hemos tenido oportunidad de hablar.Alan mir
Vanessa no podía quitarse la sensación de que Alan le resultaba extrañamente familiar. Sobre todo al mirarlo a los ojos. Se parecían muchísimo a los de Ryan, el sirviente que ahora había desaparecido de su vida.“¿Por qué siento que estoy viendo a Ryan? Pero es imposible. Alan es un hombre despiadado, mientras que Ryan es tan inocente y sencillo. Ay, Ryan... ¡Si supieras cuánto te extraño!”Pero Vanessa dejó de pensar en eso. No quería seguir pensando en el hombre que era el peor enemigo de su padre.Apagó el televisor y se acarició suavemente el vientre, como si les hablara a los gemelos que aún crecían dentro de ella.—Tengan paciencia, mis amores, ¿sí? Mami sabe cuánto desean conocer a papi. Mami también quiere verlo. Solo espero que venga pronto. No puedo seguir así.El estado de Vanessa seguía igual que en días anteriores. Se pasaba todo el tiempo acostada, sin ganas de hacer nada. Tenía el cuerpo débil, y eso comenzaba a afectar su embarazo.Mary, el ama de llaves, entró en la ha
Último capítulo