Vanessa no podía quitarse la sensación de que Alan le resultaba extrañamente familiar. Sobre todo al mirarlo a los ojos. Se parecían muchísimo a los de Ryan, el sirviente que ahora había desaparecido de su vida.
“¿Por qué siento que estoy viendo a Ryan? Pero es imposible. Alan es un hombre despiadado, mientras que Ryan es tan inocente y sencillo. Ay, Ryan... ¡Si supieras cuánto te extraño!”
Pero Vanessa dejó de pensar en eso. No quería seguir pensando en el hombre que era el peor enemigo de su p