Mientras tanto, el regreso de Alan lo cambió todo.
Como era de esperarse, el imperio empresarial de Andrew estaba en peligro. Todos sus bienes de valor ya estaban al alcance de Alan. Solo quedaba esperar el momento oportuno para hacer que Andrew pagara por lo que había hecho y se pudriera en prisión.
Alan podría haberlo matado en cualquier momento. Pero no quería mancharse las manos con su sangre. Primero quería verlo sufrir, aunque después del evento pensaba regresar a casa con sus tres hijos,