La puerta se cerró por fin. Vanessa miró por última vez la cara de su esposo antes de tener que estar con otro hombre.Respiró hondo, temblorosa, antes de dar el primer paso. Todo su ser le gritaba que no lo hiciera, pero el profundo amor que sentía por su esposo la había llevado a acostarse con su propio sirviente, algo impensable.El cuarto estaba frío, pero Vanessa sentía un calor insoportable, casi tan intenso como el conflicto que la consumía por dentro y despertaba en ella el deseo de salir corriendo.Entonces, una voz masculina y grave rompió el silencio.—Señora Johnson, beba algo primero, por favor.Ryan le ofreció un vaso con una de las bebidas que habían preparado especialmente para ellos. Richard había pedido cerveza para ambos. Vanessa se volvió hacia él con una actitud distante y fría.Nunca quiso hacer esa locura, pero la presión de su esposo y la familia Johnson la empujó a cruzar un límite que siempre consideró imperdonable. Acostarse con un hombre que no era su esposo
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