Mundo ficciónIniciar sesiónRachel Anderson era una tímida pero hermosa muchacha, criada por sus abuelos y un hermano mayor muy sobreprotector. Quería ser independiente, por lo que se decide a buscar empleo y lo consigue por su títulos y excelentes referencias. Pero su jefe directo, Patrick Hamilton, es el CEO de Hamilton's Corp. una enorme corporación financiera, es un hombre duro y amargado, que detesta a las mujeres en general, pero en especial a las bonitas a quienes nunca contrata. Su padre, Randall Hamilton, un hombre duro también, viejo y con altos principios morales y familiares, le impone una condición inviolable para que pueda heredar el vasto imperio familiar: Debe casarse y tener un heredero en el plazo de un año. Si no lo hace el setenta y cinco por ciento de su fortuna iría a parar a su madre y ésta prefería a su pedante y egocéntrico primo, Derek Coleman, quien además es mala persona, pero está casado y tiene dos hijos, y con toda seguridad sería el nuevo CEO de las empresas. Entonces en medio de su apuro se le ocurre una idea: pedirle matrimonio a su tímida e inteligente asistente, quién en secreto se ha enamorado de él, aunque él la menosprecia y la trata mal como a todas las mujeres, al menos al principio. Pero la chica resultó tener un cerebro sobresaliente y va escalando puestos en la empresa por mérito propio, y quizás en el endurecido corazón de Patrick Hamilton.
Leer másCuando todos abandonaron la estancia, Patrick, quien se había quedado parado como una estatua de cera, se sentó cayendo, como si sus piernas no pudieran sostenerle. Rachel lo tomó de las manos mientras las lágrimas salían de sus ojos bañando su angustiado rostro. Sus ojos fueron hacia los de su padre que le sonreía levemente, y asentía como para hacerle saber que todo estaba bien. El viejo Randall Hamilton esperó a que él se calmara y luego salió detrás del escritorio y se acercó para abrazarlo. Estuvieron un buen rato abrazados los tres hasta que Randal Hamilton se enderezó y luego tomó una de las sillas y se sentó delante de ellos. —Lamento no haber podido decirte nada, hijo —le dijo con voz tranquila— Pero necesitaba moverme rápido, tuve que reclamar algunos favores para que ayer mismo se aceptara mi apelación ante el tribunal supremo. Tu amigo Steven entregó la confesión firmada de los sujetos, dicen claramente que les ordenaron secuestrarte, Rachel… y… luego matarte después de
El ver el rostro de ella y que estaba viva y en forma, tanto como para enviar a dos sujetos que la duplicaban en peso volando por el aire, lo hacía sentirse más tranquilo, aunque corría el riesgo de que le dispararan o algo así, igual no sabía cuántos hombres iban en la camioneta.El helicóptero del FBI descendió hasta casi ponerse delante de la van, pero esta seguía sin detenerse, una de las patrullas había pasado a Patrick pero no lograba ponerse delante del vehículo de los plagiarios.Entonces Patrick tomó una resolución y acelerando su deportivo pasó con facilidad a la patrulla y a la van y se colocó delante, luego fue pisando el freno hasta que la van lo chocó por detrás dañando bastante la carrocería pero a él no le importó, mantuvo firme el volante hasta que hizo que la van redujera bastante su velocidad.El helicóptero les hizo una advertencia de disparo detenidos a pocos metros por encima y al frente de ellos lo que los hizo desistir de escapar, entonces la van se detuvo por
Rachel acababa de vestirse y salía de detrás del biombo que había en el consultorio de la doctora Travers cuando entró una enfermera con los exámenes de laboratorio, su rostro, que había estado bastante serio y profesional dio paso a una suave sonrisa que le distendió las facciones.Patrick estaba callado y un poco tenso esperando a que la doctora hablara, pero ella se tomó su tiempo mientras Rachel se sentaba al lado de su esposo.—¿Y bien, doctora? —le dijo con una sonrisa— ¿Qué es lo que está mal conmigo?La doctora le dedicó una sonrisa suave antes de contestarle.—Pues, realmente nada del otro mundo, mi querida niña —le dijo sonriendo— ¿Estás nervioso, Patrick? —le preguntó mientras lo miraba fijamente, porque él se removía inquieto en la silla.—Pues claro que lo estoy, Leonor —le dijo— Y tú con esa cara de misterio no ayudas a sentirme tranquilo.La doctora rió ante el asombro de Patrick.—Pues no tienes nada de qué preocuparte, sino de los detalles que vendrán —los miró fijame
Salieron todos juntos, pero esta vez Erick llevaba a los abuelos en el auto que Rachel le había dejado mientras Patrick y Rachel iban en el auto de Rachel, porque Patrick había mandado su deportivo a la mansión desde que habían llegado al aeropuerto.Cuando llegaron a la mansión los estaban esperando en la puerta de afuera Randall Hamilton y la Nana Emma.Fueron recibidos con toda cordialidad, y eso ya era costumbre, porque después de la boda se habían estado visitando con alguna frecuencia, incluso el viejo Randall había ido a visitar a los abuelos a su casa en tres ocasiones. La camaradería entre ellos era bastante notoria y el ambiente que se respiraba en la casa era de absoluta cordialidad.Se sentaron a compartir alrededor de la piscina que estaba hacia la parte de atrás de la mansión, las mesas estaban llenas de comida y diversos manjares que Erick no dejó de probar hasta que el estómago lo tenía tan lleno que parecía que iba a explotar.Randall Hamilton rió de buena gana cuando
Último capítulo