Luna levantó la vista al escuchar sus palabras, quiso decir algo, pero finalmente se contuvo. Con esfuerzo por estabilizar su respiración, respondió suavemente.
—Lo sé.
Ella quería ver a Sía, y no importaba lo que él le pidiera hacer, ella solo tendría que soportarlo. Leandro sintió que esa mujer estaba excesivamente obediente ese día, y no estaba seguro si realmente había entendido las implicaciones de sus palabras. De repente, se agachó, agarró su barbilla y la miró directamente a los ojos. Co