Plegando el acuerdo adicional, Leandro llamó a Yael frente a Luna.
—Trae un nuevo teléfono móvil y una nueva tarjeta SIM, hazlo ahora.
Colgó la llamada y su mirada no dejaba de clavarse en Luna. ¿Quién le había regalado esa ropa? Porque ella nunca compraría por sí misma, después de tres años de casados, él nunca la había visto comprar algo de marca. O ella se la daba a ella, o se vestía con camisetas de la calle. El vestido que llevaba hoy no lo había visto antes, no era de él. Cuando ella se fu