Al día siguiente, Luna pasó la noche en el hospital. Por la mañana, tras realizarse una tomografía cerebral que confirmó que no había problemas, decidió abandonar el hospital. Tomó un taxi de regreso a la ciudad de Cantolira. Sentada en el auto, estaba sumida en sus pensamientos, preguntándose qué haría a continuación. Primero, necesitaba regresar al hotel donde se había hospedado; allí estaban sus pertenencias y documentos.
Cuando el taxi llegó a la planta baja del hotel, Luna pagó y se apresur