¡Dolor! Un dolor agudo y desgarrador, hacía que Luna apenas pudiera soportarlo. Su mente estaba nublada, y entre intensos dolores, deseaba sumirse en un sueño, pero también quería estar despierta. En esa lucha entre el sueño y la vigilia, finalmente se forzó a abrir los ojos.
Sobre su cabeza, un techo blanco puro y dos filas de brillantes luces LED. Se quedó allí un momento, sin poder reaccionar. ¿Dónde estaba? ¿Acaso había muerto? ¿Era este el cielo?
De repente, recordó el momento en que la pat