Luna se quedó atónita, tocándose instintivamente la manga. Él realmente la conocía. Efectivamente, había escondido un pequeño cuchillo en su manga.
Celia merecía un castigo, pero él también era culpable. Si no fuera por su insistencia en casarse con Celia, si no hubiera alimentado su arrogancia y no le hubiera dado la oportunidad de causar problemas, ¿cómo podría Celia actuar con tanta impunidad? Todo era culpa de él; no podía escapar de su responsabilidad.
Luna mordió su labio. Hoy se había pue