Sin embargo, echaba tanto de menos a Sía. Incluso un breve encuentro sería suficiente para ella…
Se preguntaba a dónde podría llevarla Leandro. No podía ser la villa donde solíamn vivir. Después de que Sía fue llevada, ella regresó allí de inmediato, pero solo encontró la casa vacía. Tampoco podría ser la mansión de los Muñoz, ya que toda la familia se negaba a reconocer la existencia de Sía. Y mucho menos el lujoso apartamento de Leandro mismo. A él siempre le había gustado la tranquilidad, no