Leandro no lo esperaba y, al ser empujado, su espalda chocó contra el sofá, emitiendo un fuerte estruendo en el espacio. Al mismo tiempo, Luna, por el retroceso, cayó hacia atrás, aterrizando directamente en el suelo.
Las luces de la sala, controladas por sonido, se activaron de inmediato por el estruendo. Todo su alrededor se iluminó al instante, incluyendo su evidente desaliño.
Ella ya respiraba con dificultad por el beso, se ahogó por saliva al caer. Además, tras todo un día sin comer, sintió