Al escuchar el sonido de la puerta cerrándose, Sía salió de la habitación.
—¿Estás cansado? —preguntó de inmediato.
—¿Qué quieres decir? —Leandro miró a Sía.
—Te pregunto si te cansas de actuar —Sía ya se había lavado y se sentó de golpe frente a la mesa, comenzando a llenarse la boca de deliciosos platillos.
Leandro le lanzó una mirada de desaprobación.
—No sé si tú estás cansada, pero yo estoy muy cansada —respondió Sía con la boca llena.
—Jaja, parece que te diviertes. Yo no estoy actuando, s