Una pequeña figura, muy sucia, estaba parada en la entrada. ¡Era Sía!
En ese momento, Leandro casi pensó que estaba alucinando. ¿Era por excesiva añoranza o por su estado mental confuso?
Se sacudió la cabeza con fuerza; había perdido sangre y sus heridas efectivamente le habían causado cierto impacto, pero no al punto de tener visión borrosa.
Se frotó los ojos para ver con claridad. Aunque la pequeña figura delante de él estaba tan sucia que casi no era reconocible, un par de ojos brillantes dej