Dolor, mucho dolor. Luna se despertó con una agonía en la cabeza, como si hubiera sido golpeada por algo duro.
Un dolor desgarrador se extendía por su cuello y llegaba hasta su espalda, ardiendo intensamente. Abrió los ojos con dificultad. Todo a su alrededor estaba oscuro, no podía ver nada.
Basándose en la vibración y el ruido del motor, dedujo que parecía estar en la camioneta de un camión.
De repente, recordó que anoche, con Sía en sus brazos, estaba parada al borde de la carretera cuando un