Diego se acercó y le entregó a Luna una botella de agua mineral.
—Ya he hecho la llamada. El barco que necesitas está listo. Tranquila, nadie sabrá nada —le susurró a Luna.
—Bien. Parece que debo terminar la competencia pronto y volver a prepararme —asintió Luna.
—¿Te estorbaré? —titubeó ella.
—¿Cómo podría? Yo no me voy aún; para no hacer sospechar a Leandro, me uniré a ti más tarde —Diego sacudió la cabeza ligeramente.
Luna se quedó sorprendida; ella no tenía la intención de estar con Diego. S