Luna se interpuso y dijo: —¿Cómo sabes que ella la empujó? Es tan pequeña, ¿cómo podría tener la fuerza suficiente para empujar a un adulto por las escaleras?
—Ridículo. Solo estaban Sía y Silvia en las escaleras, ¿no fue ella? ¿Quién más podría ser? —Carmen tenía una expresión de desdén—. ¿O acaso Silvia podría culparla falsamente?
—Sía, mamá te pregunta. Si no fuiste tú quien empujó, tócate la cabeza, ¿de acuerdo? —Luna bajó la vista y acarició suavemente a Sía, tratando de suavizar su tono y