Luna tomó un taxi rumbo a la casa de Leandro. En el camino, no dejaba de apurar al conductor.
—Disculpe, por favor, apúrese. Necesito llegar en media hora —Con cada semáforo en rojo que pasaban, su ansiedad aumentaba.
—Ay, hoy es fin de semana. Es normal que haya tráfico. No puedo ir más rápido sin saltarme los semáforos, y eso podría costarme una multa —El conductor se quejaba mientras pisaba el acelerador con más fuerza.
Afortunadamente, lograron llegar a tiempo. Luna pagó y agradeció al condu