—Estaba ocupado violando a Noa, y ustedes vienen a molestarme. Qué fastidio—dijo descaradamente Gaspar mientras se ajustaba el cinturón con desgano, con una expresión de disgusto total en su rostro.
El hombre del traje azul arrojó su cigarrillo al suelo. —Puedes continuar más tarde, ahora Jimena nos pide que la llevemos.
Al escuchar el nombre de Jimena, Noa se sintió muy mareada, como si estuviera cayendo en un profundo ciclo de desesperación infernal.
¡Clara y Alejandro junto con Aarón, César y