—Tu padre, ese hombre, siempre deja escapar información. No puede ocultar nada.
Fernando ya no se estaba conteniendo, su rostro se iluminó de alegría. —Rodrigo, para ser franco, Enrique y yo vinimos hoy para proponerte formalmente matrimonio.
—Abuelo.
Rodrigo, demasiado emocionado, respiraba pesadamente y hablaba de forma entrecortada. —Abuelo, finalmente llegó este día. Su voz estaba llena de una emoción incontenible, como si después de una larga espera, finalmente llegara el momento que tanto