Este comentario probablemente le ganaría a Alejandro una bofetada de su buen amigo Rodrigo.
¡Alejandro era tan débil! Parecía imponente en público, pero tan frágil cuando estaba con Clara.
—¿Me estás proponiendo matrimonio? —Clara entrecerró sus hermosos ojos, sus dedos acariciaron la barbilla del hombre, levantándola suavemente—. Alejandro, ¿realmente quieres casarte conmigo?
—Realmente quiero —respondió Alejandro, mirándola fijamente. Con un movimiento brusco de su garganta, su voz se volvió