Mundo ficciónIniciar sesiónEl pasillo del hospital se sentía más frío de lo normal mientras me ayudaban a sentarme en la silla de ruedas. El alta médica era un alivio físico, pero una sentencia emocional. Tenía una bota ortopédica pesada y un calendario de rehabilitación que se extendía como un desierto frente a mí.
—Ya está todo listo —dijo mi padre, apareciendo en la puerta con el rostro rígido







