Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido rítmico de mi bastón contra el suelo del pasillo del edificio era la música más dulce que había escuchado en años. Tac, tac, tac. Un apoyo, un paso sólido, una victoria. Habían pasado cuatro meses desde que Eira me abandonó cobardemente en las garras de Marcus, y hoy, por fin, ten







