(NARRADO POR EIRA)
El aire en la habitación se volvió denso, casi sólido. Miré a Keelen a los ojos, sintiendo un vértigo que no tenía nada que ver con los medicamentos. Mi mente voló a aquella última noche en el hotel, al calor de sus manos, a la promesa silenciosa que rompí al marcharme antes del amanecer.
—Keelen... —susurré, con la voz temblando por el pánico—. Recuerda en qué quedamos. Recuerda lo que dijimos antes de que yo subiera a ese avión. Se suponía que esto... que nosotros...
—¿En qu