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—No hay mejor hombre con el que Rose pueda estar que conmigo —dijo con firmeza, sin arrogancia, pero con plena convicción.
Asher soltó una risa seca, llena de incredulidad.
—¿De verdad crees eso? ¿De verdad crees que eres el único que estuvo para ella? ¡Estaba yo! ¡Yo estuve ahí antes que tú!
La mesa entera quedó en silencio. Henry abrió la boca sorprendido, e Isabel… Isabel apretó su copa con tanta fuerza que tembló.
Dorian giró suavemente su rostro hacia Asher, sin perder el aplomo.
—¿Estuvis