.91.
—No te odian porque hiciste algo malo —susurró—. Te odian porque ahora eres alguien. Porque ya no pueden pisotearte, porque te convertiste en lo que ellos nunca imaginaron: una mujer con poder, con dignidad, con valor.
—¿Y tú? —le preguntó, mirándolo directamente a los ojos—. ¿Tú me ves así?
Dorian acarició suavemente sus dedos.
—Yo siempre te vi así, desde antes de que llevaras mi apellido. Desde que te conocí cuando teníamos 10 años. Rose… yo no necesitaba que fueras mi esposa para respetarte