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Durante los primeros minutos, la cena transcurrió entre halagos falsos y comentarios vacíos.
—Señor presidente, ojalá algún día podamos contar con su apoyo en una pequeña iniciativa que queremos lanzar con la familia —decía Henry, sonriendo como si no se tratara del mismo hombre que antes llamaba a Dorian un “advenedizo sin clase”—. Algo filantrópico, claro, para unir fuerzas con el gobierno… en nombre de nuestra querida Rose.
Dorian tomó un sorbo de vino sin perder la compostura.
—Todo lo que