¡Los anfitriones de la noche, los Ortiz, habían llegado!
En la alfombra roja, Mariana, vestida con un elegante traje negro con pluma de cisne, avanzaba elegantemente tomando la mano de Pedro. Su piel, ya de por sí tan blanca como la porcelana, resaltaba aún más bajo el contraste del vestido oscuro, haciendo que su belleza en ese momento pareciera casi sobrenatural.
Además, su figura perfecta la hacía ver como una diosa, llevaba en el cuello un collar de zafiro azul del tamaño de un huevo de pal