Sibelle
En la niebla, oigo la voz del águila, me pide que despierte, jura que cambiará, jura que prestará atención a mis deseos. ¿Lo piensa de verdad?
¿Va a cambiar realmente? Lo dudo, no confío en él. Sigo haciéndome la inconsciente.
- Mi querida,
Su voz está muy triste, acaricia mi mano, deposita un beso en mi cabello.
- Mi querida, comienzas a darme miedo, por favor despierta.
Oh, el águila real que dice por favor, es realmente un momento único.
- Te amo, lo sabes, lo aceptaré y te lo diré: