luis
La máscara se me cae de la cara tan pronto como la puerta se cierra detrás de nosotros. Lo arranco y lo tiro sin mirarlo. Esta máscara... Esta maldita máscara a la que temen allí. Pero aquí, en esta habitación, soy Louis. Nada más.
Y ella, en mis brazos, frágil, jadeante... ella es la primera en cruzar este umbral.
Nadie jamás ha pisado este suelo desnudo excepto yo. No una mujer. No un amante. Esta habitación... la construí como un santuario, un territorio prohibido. Paredes oscuras, sábanas negras, carpintería maciza. Y en el centro, la cama, amplia, profunda, hecha para contener mis demonios.
Lo coloco encima, sin delicadeza. Se hunde en las sábanas, su pecho aún palpita bajo la violencia de la habitación.
"¿Sabes lo que eso significa, Anna?", Susurré, inclinándome sobre ella.
Sus ojos me miran, velados por el miedo y el deseo loco. Ella niega con la cabeza, incapaz de hablar.
Sonrío, sin ternura.
— Eres mía. Definitivamente. No habrá más escapatoria. No después de esta noche.