El águila real
Me sorprende esta fuerza, esta determinación, esta rabia en su voz.
- ¿Qué te pasa?
- Nada, ¡todo va bien!
- ¡Pero estás llorando!
- ¿Y qué? ¿Qué te importa?
Sibelle
- Déjame en paz, por favor.
- No, no puedo dejarte en paz. No estás bien, no quiero verte llorar, nadie tiene derecho a hacerte llorar excepto yo.
- Bueno, felicidades, eres el gran ganador de esta historia.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Nada, déjame sola.
- No tienes órdenes que dar aquí.
- Eso ya lo sé, solo soy