Camille
Coloco dos cuencos sobre la mesa.
Un gesto absurdo, heredado de una rutina ya caduca.
Ni siquiera me tomo la molestia de comprobar cuál era el suyo. Ya no tiene la menor importancia.
Louis permanece en silencio. Se sienta. Apenas mordisquea algo.
Sus gestos son lentos. Su mirada huidiza.
Mastica sin apetito. Su respiración es discreta, casi borrada.
Lo observo sin mirarlo de verdad.
Anna entra en la cocina con la precisión de una actriz que pisa el escenario.
El chasquido seco de sus ta